• El rector de la UNAM participó en la celebración del septuagésimo quinto aniversario de la fundación de la Sede Subregional del organismo multilateral en nuestro país
• El futuro de la región no se construirá únicamente reaccionando a las rupturas, sino ampliando nuestros márgenes de acción y fortaleciendo nuestras capacidades, dijo José Manuel Salazar-Xirinachs
• La conferencia magistral que ofreció Leonardo Lomelí Vanegas fue comentada por Amalia García, Graciela Márquez, Raquel Serur y Jorge Mario Martínez. El senador Emmanuel Reyes moderó el encuentro
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) no descubrió que la región era pobre; descubrió que podía seguir siéndolo aun creciendo, exportando e integrándose al comercio mundial, lo que se confirma a tres cuartos de siglo, afirmó el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.
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“Esa formulación -que parece simple, pero que encierra una crítica radical a la teoría económica convencional- sigue siendo el núcleo del problema de desarrollo latinoamericano a 75 años de la fundación de la Sede Subregional de la CEPAL en México”, explicó al participar en la celebración de la fundación de dicha representación del organismo internacional.
En el Senado de la República, acompañado por el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs; y por la senadora y presidenta de la Comisión para el Seguimiento a la Implementación de la Agenda 2030 de la Cámara alta, Amalia García Medina, el rector de la Universidad Nacional agregó: en un mundo en ruptura, donde las certezas del orden económico de la posguerra se desmoronan y América Latina busca definir su lugar en la nueva arquitectura global, la tradición del pensamiento cepalino “es un patrimonio intelectual que la región no puede darse el lujo de desperdiciar”.
Tarea colectiva
Previamente, José Manuel Salazar-Xirinachs dictó la conferencia “Repensar el Desarrollo en un Mundo en Ruptura” en la cual aseguró que el futuro de la región no se construirá únicamente reaccionando a las rupturas. “Se construirá ampliando nuestros márgenes de acción, fortaleciendo nuestras capacidades y haciendo del desarrollo una tarea colectiva”.
También resaltó que no basta diseñar políticas públicas que sean “técnicamente excelentes”, si no tomamos en consideración el entorno de gobernanza y las capacidades institucionales con que cada país cuenta para ejecutarlas.
Asimetrías
El rector Lomelí Vanegas ofreció la conferencia magistral “El Estructuralismo Latinoamericano desde la Perspectiva de la CEPAL”, en ocasión del Seminario de alto nivel: Las Transformaciones para el Desarrollo, en la cual expuso que el estructuralismo cepalino no es una teoría del sur para el sur, sino del análisis de las asimetrías del capitalismo mundial, pertinente para entender los problemas de cualquier economía que aspire a transformar su posición estructural en la división internacional del trabajo.
Sostuvo que, hoy en día, el problema de desarrollo en la región se manifiesta mediante el deterioro de los términos de intercambio de los bienes primarios y también a través de la concentración de las rentas tecnológicas en los países que controlan las plataformas digitales, los modelos de inteligencia artificial y la propiedad intelectual de las nuevas industrias de la transición energética.
En el evento moderado por el presidente de la Comisión de Economía del Senado de la República, Emmanuel Reyes Carmona, el rector de la UNAM subrayó que el estructuralismo de la CEPAL vale, ante todo, como ruptura epistemológica: su contribución más duradera no es ninguna política específica, sino la demostración de que el sistema económico mundial no puede analizarse con las categorías construidas desde y para las economías del centro.
Lomelí Vanegas remarcó que el aniversario de la Sede Subregional de la CEPAL en México es ocasión para celebrar una historia intelectual extraordinaria y reafirmar una agenda que incluye actualizar el instrumental analítico del estructuralismo para las nuevas asimetrías digitales y energéticas; construir coaliciones políticas que permitan avanzar en las reformas estructurales que el análisis cepalino prescribe y contribuir al debate internacional para construir un mundo que necesita urgentemente entender por qué el crecimiento no se convierte automáticamente en desarrollo.
Al hacer uso de la palabra, Amalia García coincidió en que en el momento actual se requiere estudiar cómo, desde la región de América Latina, se puede trabajar en un nuevo orden mundial que no ponga en el centro solo a las grandes potencias que utilizan la economía como forma de coerción o los aranceles como amenaza.
La subsecretaria de Relaciones Exteriores para América Latina y el Caribe, Raquel Serur Smeke, añadió que en un planeta en el que la arquitectura del sistema internacional se encuentra en crisis, la región puede plantearse como un espacio de oportunidad geoeconómica ante Europa o el Medio Oriente.
El director de la Sede Subregional de la CEPAL en México, Jorge Mario Martínez-Piva, manifestó que el estructuralismo cepalino es como “unos anteojos, una forma de leer y pensar”, y profundamente latinoamericana. Indicó que, así como en su momento la zona creó la teoría de la dependencia, hoy existe la necesidad de elaborar una nueva política y teoría del progreso.
Asimismo, la presidenta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Graciela Márquez Colín, celebró los estudios y la sistematización de indicadores que el organismo internacional ofrece; muchos de ellos van más allá del producto interno bruto y sirven para promover sociedades más prósperas, para un futuro más prometedor. “De no haber existido la Subsede Regional de la CEPAL, habría sido necesario inventarla”, dijo al remarcar su legado.
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