• Eduardo Vega López sugirió actualizar los diagnósticos por sector, actividad, territorio y regiones
• Afectará la cadena alimentaria, alertó Karina Caballero Güendulain
• América Latina avanza lento en seguridad hídrica, dijo Rafael Val Segura
México enfrenta cada vez mayor presión hídrica debido a la menor cantidad de líquido disponible, las formas de uso y la cantidad de personas que dependen de este recurso para la generación del producto interno bruto (PIB), señaló el titular de la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (CoUS) de la UNAM, Eduardo Vega López.
El profesor en Economía Ambiental detalló que uno de los componentes del índice de seguridad es la presión hídrica, que se refleja en los volúmenes de agua por habitante en relación con el promedio nacional para la gestión de este elemento que van en declive.
Durante su participación en la mesa redonda “Los glaciares y los volúmenes disponibles de agua para la humanidad y la naturaleza”, organizada por la CoUS en ocasión del Día Mundial del Agua 2025, aseveró: la presión hídrica se observa en el volumen para el Valle de México que pasó de 191 metros cúbicos por habitante (m3/hab) en 2005 a 139 m3/hab en 2025, y podría llegar a 136 m3/hab en 2030.
Ante la moderadora Clementina Equihua Zamora, del Instituto de Ecología de la UNAM, el exdirector de la Facultad de Economía (FE), detalló que estadísticamente se espera que esto ocurra si el volumen promedio es constante o desciende y la población aumenta. Debemos actualizar los diagnósticos por sector, actividad, territorio, regiones del agua.
De acuerdo con el experto se suma la sequía severa que vive el país, que hasta el pasado 15 de marzo afectaba a 32 distritos de riesgo con una cobertura del 62 por ciento; es decir, 26 zonas metropolitanas entre ellas Tijuana, Mexicali, Los Cabos, Hermosillo, Ciudad Obregón, Culiacán, Durango, Chihuahua y Monterrey, entre otras.
Al hacer uso de la palabra, Karina Caballero Güendulain, académica de la FE, compartió los avances del proyecto Modelos input-output sobre riesgos financieros relacionados con la naturaleza en el que participa junto con Saul Basurto (UNAM), Carlos López (Colegio de México), Serafín Martínez (Banco Mundial) y Luis Escobar (Banco de México).
La también coordinadora académica de la especialización de Economía Ambiental y Ecológica en el Posgrado de la FE comentó que el proyecto utiliza una herramienta llamada Exploring Natural Capital Opportunities, Risks and Exposure (ENCORE), que intenta apoyar a diversas organizaciones con la identificación y entendimiento de las dependencias e impactos que tienen las actividades económicas en la naturaleza.
Dicha plataforma fue actualizada en 2024 para brindar información sobre 271 subindustrias del International Standard Classification, con 25 servicios ecosistémicos e impactos en 13 áreas relacionadas directamente con la contaminación del agua, extracción del líquido, emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación del suelo.
Usando esta herramienta, Caballero Güendulain y su equipo revisan múltiples cadenas de suministro y los impactos que tendrán en ellas, por ejemplo menor disponibilidad del agua, como es el caso del maíz, cuyo precio se verá afectado al igual que la cadena alimentaria en el país.
A su vez, Rafael Val Segura, coordinador ejecutivo del Programa de Manejo, Uso y Reúso del Agua en la UNAM expuso avances del Índice de Seguridad Hídrica para América Latina y el Caribe.
El trabajo revisa los registros de los últimos ocho años en seguridad hídrica, donde la región empezó con valores de 586 puntos en 2015 y pasó a 650 en 2022. Sin embargo, el rendimiento aun es bajo, porque el máximo son mil puntos. Es decir, se han realizado mejoras pero para llegar a los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2030 aún falta por hacer.
Val Segura explicó que según los índices de seguridad hídrica país por país se puede observar que Chile, Brasil, Panamá y Uruguay tienen los niveles más altos en la materia; mientras que México, Argentina, Perú y Cuba presentan los menores.
Si se comparan los resultados de la seguridad hídrica con el PIB, agregó, las naciones con altos niveles de seguridad (Panamá, Brasil, Uruguay y Chile) tienen también elevados niveles de PIB, porque han trabajado en fortalecer este rubro.
Y añadió: la región avanza lento. Para 2030 no vamos a llegar; persisten diferencias significativas entre las naciones de la zona, se requiere más inversión pues a mayor crecimiento mayor seguridad hídrica.
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