Hay que situar al ser humano en el centro de los procesos tecnológicos: Miguel Armando López Leyva

• En el IX Congreso de Estudios de la Información, Diego Hidalgo Demeusois sugirió reinventar el “botón off” para retomar el control sobre la tecnología digital
• La IA o el uso intensivo e indiscriminado de datos modifican nuestras formas de producir conocimiento, apuntó Perla Olivia Rodríguez Reséndiz

En el ámbito de las tecnologías, el desafío es situar al ser humano en el centro de los procesos en la materia y atender los derechos fundamentales, las capacidades y el bienestar de la gente, al tiempo de promover el uso sostenible y ético de la inteligencia artificial (IA).

El coordinador de Humanidades de la UNAM, Miguel Armando López Leyva, afirmó lo anterior al inaugurar el IX Congreso de Estudios de la Información “Más allá de los algoritmos: la dimensión humana de la información y los datos en la era 5.0”, donde agregó:

El hilo conductor de todas las ediciones de ese encuentro es una preocupación creciente por comprender cómo las tecnologías de la información transforman y, a la vez, son modificadas por la vida social, cultural, económica y política de nuestro tiempo.

En el contexto reciente se nos invita, no a renunciar a las posibilidades y alcances de estas innovaciones, sino a comprenderlas como herramienta cuyo valor se mide por su potencial para ampliar las capacidades humanas y el bienestar colectivo.

Los trabajos de esta actividad académica, que se extenderán hasta mañana viernes, consideró López Leyva, serán el semillero de nuevas colaboraciones, publicaciones, líneas y redes de investigación, propuestas de gobernanza ética y estrategias pedagógicas que orientarán el tratamiento de la información hacia horizontes justos, humanos y sostenibles.

Perspectiva crítica

La directora del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI), Perla Olivia Rodríguez Reséndiz, recordó que vivimos un momento caracterizado por una rápida transformación, en el que la IA o el uso intensivo e indiscriminado de datos modifican nuestras formas de producir conocimiento, comunicarnos, informarnos y relacionarnos.

El Congreso es ejemplo de cómo, desde México e Hispanoamérica, entendemos estos fenómenos con una perspectiva crítica, destacó ante Mercedes Caridad Sebastian, del Instituto Agustín Millares de la Universidad Carlos III de Madrid, instancia coorganizadora del evento efectuado a distancia; de Juan Carlos Barrón Pastor y Alejandro Mercado Celis, titular e investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte, respectivamente.

En tanto, la investigadora del IIBI, organizadora del Congreso y coordinadora del Consejo Académico del Área de las Humanidades y de las Artes, Georgina Araceli Torres Vargas, informó que esta actividad académica tiene el objetivo de discutir, a partir de una perspectiva multidisciplinaria, los aspectos transversales y de actualidad en el tratamiento de la información, así como su impacto en la sociedad. Participan académicas y académicos de México, España, Brasil, Portugal y Argentina, entre otros.

Retomar el control

En la conferencia inaugural “Despertar de la anestesia digital. ¿Qué precio estamos pagando por nuestras existencias hiperconectadas?”, Diego Hidalgo Demeusois, fundador del Movimiento OFF, dijo que en el mundo se observan cambios importantes producidos de forma abrupta y con cierta homogeneidad geográfica: en los últimos 15 años se ha ocasionado un deterioro en la salud mental de las y los menores.

En Francia, por ejemplo, de 2017 a 2021 los trastornos depresivos en jóvenes de 17 años pasaron de 12 a 21 por ciento del sector. También hay un auge de soledad no deseada: de 2016 a 2020 el sentimiento se duplicó en Europa Occidental, tendencias que comenzaron antes de la pandemia.

La vida de las personas ha cambiado: 2012 marcó el inicio de una tendencia -que se ha multiplicado por tres- de personas adolescentes que no leen nunca. En tanto, en España se duplicaron los trastornos del sueño en los últimos 20 años en la población en general. Además, hay tendencias análogas al sedentarismo en distintos países, expuso.

Para retomar el control sobre la tecnología digital, hay que reinventar el “botón off”, a nivel individual, colectivo y regulatorio; recuperar los objetos de un solo propósito, cuyas funciones han sido absorbidas por el smartphone, como libros, radios, dinero en efectivo o despertador, los cuales no extraen nuestros datos y tampoco invitan a delegar facultades cognitivas, propuso Hidalgo Demeusois.

Fuente:

https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_575.html

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