• Enfrentan barreras físicas, tecnológicas, económicas y culturales que limitan sus oportunidades de formación profesional, indicó Fernando Macedo Chagolla
• Estefanía Mirpuri Merino externó que uno de los principales obstáculos es la falta de acceso a entornos educativos favorables
Es indispensable que las Instituciones de Educación Superior (IES), particularmente las públicas, establezcan políticas para construir espacios más accesibles y equitativos para la inclusión de todas las personas que forman parte de la sociedad y de nuestra comunidad en general, manifestó el secretario de Servicio y Atención a la Comunidad Universitaria de la UNAM, Fernando Macedo Chagolla.
Inauguró el quinto Encuentro Nacional de Instituciones Inclusivas de Educación Superior 2026, Cerrando brechas, abriendo posibilidades, y dijo que día a día numerosos individuos enfrentan barreras físicas, tecnológicas, económicas y culturales que limitan sus oportunidades de formación profesional.
En este contexto, resaltó que esta actividad académica facilita compartir las experiencias y estrategias para promover la inclusión educativa en todos los sitios de las universidades de nuestro país.
Recordó entonces que en las ediciones anteriores se abordaron tópicos como: tecnología aplicada a la enseñanza inclusiva, inclusión laboral y empleo digno, entre otros. En 2026 las 24 instituciones públicas y privadas de México participantes en este encuentro tienen reconocida trayectoria en la promoción, equidad social y respeto de los derechos humanos.
Estefanía Mirpuri Merino, directora general de la Fundación ONCE para la Solidaridad con Personas Ciegas de América Latina (FOAL), ofreció la conferencia magistral “De la Educación Superior al empleo: Barreras y desafíos para la inclusión laboral de las personas con discapacidad”.
Al referirse a la falta de estadísticas confiables respecto a esta población, estimó que es un problema en aumento: la ausencia de datos, disgregados por tipo de discapacidad y país, dificulta dar una cifra global sobre el porcentaje de quienes acceden a la educación o a un empleo de calidad, además de que complica que los gobiernos elaboren una política inclusiva para ofrecer servicios sociales y cubrir estas necesidades.
En el caso de España, la investigadora rememoró que el tres por ciento de las personas con discapacidad acceden a la educación y a medida que se incrementa el nivel de enseñanza ese porcentaje disminuye hasta llegar a la educación superior con solo uno por ciento. Además, dependiendo del tipo de discapacidad el ingreso a una licenciatura es mucho menor.
Lo anterior ocasiona que 70 por ciento no puede acceder a un empleo y cuando lo logra es en la informalidad debido, principalmente, a la baja cualificación, precisó la también licenciada en Derecho por la Universidad de Navarra.
Mirpuri Merino comentó que uno de los principales obstáculos es la falta de acceso a entornos educativos favorables, carencia de libros de texto en el formato que requieren, docentes sin estrategias pedagógicas para trabajar con el alumnado dentro o fuera del aula, entre otros desafíos.
Ante esta situación, enfatizó, es necesario considerar que existe la necesidad de sensibilizar a las empresas para incorporar a esta población al mercado laboral, y en el caso de las escuelas para su formación adecuada y así contribuir al desarrollo económico y social.
Compartió que FOAL apoya, a partir de 1998, a quienes presentan discapacidad visual en España; les ofrece servicios sociales para construir un modelo de trabajo, el cual la ha constituido en el tercer empleador no público con cerca de 65 mil trabajadoras y trabajadores.
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