Congreso, espacio donde una sociedad debe aprender a convivir con sus desencuentros: Óscar Vásquez

• Eduardo Robledo Rincón dijo que el valor del Legislativo no se agota en el control del Poder Ejecutivo
• Es importante fortalecer la observación de los parlamentos, de las legislaturas locales, mencionó Marla Daniela Rivera Moya

En una sociedad democrática hay distintas ideas, intereses y maneras de entender los problemas; por ello, la función de un parlamento no puede ser eliminar el desacuerdo, sino darle cauce institucional y jurídico, aseguró el secretario General de la Facultad de Derecho (FD) de la UNAM, Óscar Vásquez del Mercado Cordero.

Eso es fundamental porque ahí no solo se votan leyes. Antes de hacerlo hay que escuchar; antes de decidir se debe deliberar, y previo a legislar entender el problema que se pretende resolver, precisó en la inauguración del Seminario Internacional de Derecho Parlamentario y Gobernanza Legislativa.

Un Congreso es más que un lugar donde se elaboran leyes. Es el espacio institucional en el que una sociedad debe aprender a convivir con sus propios desencuentros. Los parlamentos existen porque tenemos distintas ideas e intereses, y diversas maneras de entender lo que debe hacerse frente a los problemas de la sociedad. Escuchar, debatir, disentir y construir decisiones dentro de la Constitución y el derecho, es una de las responsabilidades del derecho parlamentario, acotó.

Esa disciplina comprende más que el proceso de elaboración de leyes: organización del Congreso, su funcionamiento, procedimientos, la manera en que se desarrolla la deliberación, mecanismos de control y fiscalización y, desde luego, sus relaciones con los demás órganos de gobierno.

Para comprender verdaderamente a dicho órgano político hay que observarlo desde adentro y afuera. Preguntarnos quiénes lo integran, a quiénes representa; cómo delibera, toma decisiones, ejerce sus facultades de control y responde ante una sociedad que es cada vez más plural y compleja, sostuvo en el encuentro organizado por la Coordinación de Humanidades a través del Programa Universitario de Gobierno (PUGOB), en colaboración con la FD.

La capacidad de una legislatura

A decir del titular del PUGOB, Eduardo Robledo Rincón, el valor del Legislativo no se agota en el control del Poder Ejecutivo, sino en algo más amplio y hoy más urgente: la construcción de la gobernabilidad democrática. Y “si de incertidumbre hablamos, no puedo dejar de mencionar el que muchos consideran el desafío más relevante de regulación, el más importante en la historia de nuestra especie: la inteligencia artificial”.

Se suele pensar al arte de gobernar como un asunto exclusivo del Poder Ejecutivo, pero es también la capacidad de generar una asamblea para organizarse a sí misma, deliberar con reglas claras y producir normas con legitimidad. Ese es el territorio del derecho parlamentario. “Las reglas por sí solas no construyen leyes justas”. Hace falta la capacidad de una legislatura para lograr consensos, negociar, escuchar a quienes piensan distinto y llegar a acuerdos.

En al auditorio Gabino Fraga de la FD recordó que la democracia mundial ha retrocedido a niveles semejantes a los de 1978. Tres de cada cuatro personas viven hoy bajo alguna forma de autocracia, y solo siete por ciento de la población reside en democracias liberales. La autocratización alcanza a países donde habita 41 por ciento de la sociedad del planeta. IDEA Internacional confirma la tendencia desde otra metodología: 98 naciones registraron, de 2020 a 2025, deterioros significativos en al menos una dimensión en su desempeño democrático.

El pasado 10 de septiembre inició formalmente el proceso electoral 2026-2027 rumbo a la jornada del 6 de junio de 2027. Se renovarán 500 diputaciones de la Cámara de Diputados, y de manera concurrente mil 800 diputados locales en las 31 entidades de México, rememoró.

En su participación, la secretaria Académica del PUGOB, Marla Daniela Rivera Moya, señaló que en las democracias constitucionales contemporáneas los poderes legislativos se enfrentan a una doble exigencia: preservar las garantías jurídicas que estructuran su organización y funcionamiento, y desarrollar capacidades institucionales que les permitan ejercer eficazmente sus funciones de representación, deliberación, legislación y control del poder.

La universitaria consideró que el análisis jurídico del parlamento requiere complementarse con una perspectiva que permite atender las capacidades y prácticas mediante las cuales las legislaturas desarrollan sus funciones. “En este sentido, la gobernanza legislativa puede entenderse como la dimensión que permite analizar cómo las instituciones organizan y conducen sus procesos de representación, deliberación, control y rendición de cuentas”.

En un contexto donde las autocracias están viéndose cada vez más fuertes, y las democracias se debilitan o están en declive, como lo muestran diferentes índices, es importante fortalecer el control de los parlamentos, de las legislaturas locales, puntualizó.

Fuente:

https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_582.html

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