Inédita la tensión en la relación entre ciencia y política: Rector Lomelí

• Participó en un conversatorio en torno al libro “La brecha entre saber y hacer: democracias más fuertes con políticas más efectivas”, de Joan Subirats

La relación entre ciencia y política ha entrado en una fase de tensión inédita, aseguró el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, al participar en Política y ciencia. Conversatorio en torno al libro “La brecha entre saber y hacer: democracias más fuertes con políticas más efectivas”, de Joan Subirats.

En una participación a distancia, argumentó: Desde la negación del cambio climático, impulsada por intereses económicos organizados, hasta la desinformación masiva durante la pandemia, pasando por el uso instrumental de datos selectivos para justificar posiciones predeterminadas, la autoridad epistémica de la ciencia está siendo cuestionada en el mismo espacio público en que debería operar como faro.

Y esto ocurre, paradójicamente, en el momento de mayor producción científica en la historia de la humanidad. Nunca se habían publicado tantos artículos, acumulado tantos datos, desarrollado tantos modelos predictivos, y sin embargo la capacidad desinformativa y perturbadora nunca ha sido tan generalizada. Esta tensión entre más ciencia y menos confianza en la ciencia es uno de los fenómenos más inquietantes del presente, consideró  Lomelí Vanegas.

Al referirse a la obra el rector de la UNAM añadió: El autor no atribuye esa brecha a un déficit de información y a la irracionalidad de los políticos, sino a algo más estructural: La ciencia y la política son dos esferas que responden a lógicas, temporalidades, incentivos y comunidades de valor genuinamente distintas.

 Y  ninguna cantidad de transferencia del conocimiento puede resolver ese desencuentro si no se crean los espacios institucionales adecuados para que ambas interactúen en condiciones que preserven la autonomía de cada una, enfatizó.

Una democracia que promete y no cumple pierde legitimidad, puntualizó. Una que toma decisiones sin fundamento analítico sólido queda expuesta a la demagogia y al autoritarismo que se presentan como soluciones más directas. La apuesta del libro es que eficacia política y fortaleza democrática se sostienen o se hunden juntas, y que la clave de esa articulación pasa por repensar a fondo la relación entre el saber científico y el hacer político.

Agregó que una democracia en la que no existe una base factual común, por limitada que sea, pierde la capacidad de deliberar y de construir los acuerdos mínimos necesarios para la acción colectiva. El reto, entonces, no es solo producir ciencia más robusta, sino construir las condiciones institucionales y culturales para que esa ciencia pueda circular en un espacio público que la reconozca como un insumo relevante y no como una opinión más entre muchas.

Asimismo, dijo que frente a las alternativas autoritarias que se presentan como más resolutivas, la democracia solo puede defenderse demostrando que es capaz de tomar decisiones bien fundadas que a la vez sean el resultado de procesos deliberativos e inclusivos. Eso es exactamente lo que la brecha entre saber y hacer amenaza, y eso es lo que este libro, con argumentos y propuestas, se empeña en defender.

Democracia en juego

En el Aula Mayor de El Colegio Nacional, Joan Subirats, catedrático y político español, mencionó que hoy tenemos más ciencia que nunca. Se ha cuadruplicado su producción en los últimos 20 años; en contraste, no dejan de crecer los problemas. Si no somos capaces de avanzar en la articulación y la mejora de las relaciones entre ciencia y decisiones políticas, aumentará la preocupación de quienes defendemos la democracia, porque ella “está en juego”.

A decir del experto, estamos ante una dificultad grave, pero no irresoluble. Se trata de un problema urgente, de carácter político en relación con aquellos que entendemos que la democracia sigue siendo el mejor sistema político; enfrentamos situaciones, como la climática, que exigen planteamientos no simplificadores. Tenemos la necesidad de articular mejor conocimiento y acción en democracia, manteniendo la capacidad de legitimación de dicho sistema.

Construcción de un nuevo rumbo

A su vez, Julia Carabias Lillo, académica de la Facultad de Ciencias de la UNAM e integrante de El Colegio Nacional, afirmó que la ciencia es indispensable para la construcción del bien común y de un mundo mejor, y junto con la democracia, están entrelazadas y necesitan, en los tiempos dominados por la desinformación o la falta de ética, políticas públicas para encarar los retos de la policrisis (económica, social y ambiental).

En la sesión -coordinada y moderada por Silvia Giorguli, también miembro de El Colegio Nacional-, manifestó que se debe rescatar la democracia y reivindicar la ciencia, ambas muy heridas por los gobiernos autoritarios y populistas que han proliferado. Además, las universidades deben estar preparadas para los retos contemporáneos, y asumir su responsabilidad para contribuir a superar dicha policrisis e incidir en la construcción de un nuevo rumbo de desarrollo.

Capacidad de cohesionar

Al hacer uso de la palabra, Gabriela Ramos, del Institute for AI Policy and Strategy, explicó que hoy se hace ciencia con inteligencia artificial y nos informamos y debatimos con ella. La cuestión no es preocuparse, sino establecer límites, normar, regularla y sacar beneficio de ella, ya que brinda datos valiosos y actualizados que pueden ser útiles para la definición de políticas.

Subirats propone en su obra algo fundamental: la capacidad de cohesionar, del pensamiento crítico, de buscar que la evidencia que uno aporta al debate público sea sólida. Es una obra interesante, relevante y estimulante en muchos sentidos, finalizó en la sesión donde se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Vicente Quirarte, investigador de la UNAM, miembro de El Colegio Nacional, poeta, escritor. Asistió Leonardo López Luján, presidente en turno de esa comunidad académica.

Fuente:

https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_477.html

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