La temperatura en la CDMX podría aumentar más de seis grados, advierte Erik Velasco

• Crear metrópolis donde la biodiversidad sea una aliada que mejore la calidad de vida, planteó Elvira Jiménez Navarro

La Ciudad de México (CDMX) se calienta y su temperatura ha tenido un incremento sostenido a partir de 1990; en 36 años ha subido 0.34 grados Celsius por década, alertó el investigador del Molina Center for Energy and the Environment, Erik Velasco Saldaña.

“Esto significa entre 3.4 y 3.5 grados por siglo. Y con las proyecciones desfavorables en base al cambio climático, el escenario más pesimista indica que en 100 años la temperatura podría aumentar más de seis grados”.

Sin embargo, dijo, el clima en la capital de la República mexicana es envidiable. Nunca hace demasiado frío o calor, el aire es relativamente seco y solamente llueve por las tardes en verano. Aún estamos a tiempo de hacer algo y lejos de los 45 grados reportados de marzo a mayo en Nueva Delhi, India, o los más de 40 registrados recientemente en Tokio, Japón.

Aunque va en ascenso, aún no se alcanza el umbral en que el calor afecta directamente a la salud pública. No obstante, de manera indirecta puede dañar a grupos vulnerables y al ecosistema urbano, refirió el especialista al participar en el ciclo de conferencias “Resiliencia y mitigación del cambio climático en ciudades”, organizado por el Programa Universitario de Estudios de la Ciudad (PUEC) de la UNAM.

Durante el panel “Tecnologías urbanas para detectar y abatir islas de calor” -realizado a distancia y moderado por Manuel Hernández Rosales, secretario técnico del PUEC-, Velasco Saldaña indicó que las temperaturas de la CDMX oscilan de 9 a 10 grados y 25 o 26 en promedio. “Tenemos una marcada diferencia entre las de mediodía y de la noche, lo que nos ayuda a generar un clima agradable”.

Múltiples consecuencias

Entre los impactos del calor en las urbes destacan los causados a la meteorología, con islas de calor, menor evapotranspiración, cambios en los patrones de lluvia, aguaceros e inundaciones; y daños a la calidad del aire, con química atmosférica más activa, mayor disponibilidad de ácido nitroso, emisiones biogénicas (gases y compuestos químicos liberados a la atmósfera por fuentes biológicas naturales), así como emisiones de amoniaco, basura y aguas residuales.

También mayores emisiones de gases de efecto invernadero como dióxido de carbono (por el uso de aire acondicionado) y metano (en rellenos sanitarios y aguas residuales); así como el crecimiento en el número de incendios (causados principalmente por la falta de agua para irrigación y siniestros en la interfaz ciudad-campo), puntualizó Velasco Saldaña.

Al referirse a las causas del aumento del calor en la Ciudad de México, señaló el cambio climático sumado a una creciente urbanización, que da como resultado calentamiento urbano.

La urbanización produce islas de calor, regiones donde hay una temperatura significativamente más alta y distinta de zonas urbanas y rurales.

¿Qué hacer?

Para mitigar y adaptarse a las altas temperaturas en las urbes, la coordinadora de campañas de Greenpeace España, Elvira Jiménez Navarro, recomendó crear ciudades más habitables, justas y resilientes, donde las personas estén en el centro y la biodiversidad sea una aliada que mejore la calidad de vida.

Ante la creciente ola de calor en Europa, tener en las metrópolis refugios climáticos, espacios públicos o privados destinados a la gente más vulnerable, en los que se garanticen temperaturas interiores de 26 a 27 grados con bancas para sentarse; además de coberturas verdes y siembra de árboles que equilibren con ecosistemas urbanos vivos a la pavimentación.

Fuente:

https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_584.html

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